Hace poco tiempo que descubrí a Dimash Qudaibergen, un joven cantante kazajo de apenas 29 años y ya muy reconocido en Asia. Inmediatamente sentí que en él se fundían un ilimitado inventario de recursos vocales con una manera única de interpretar.
Es considerado por muchos el mejor cantante del planeta en la actualidad. Vocal coachs de varios países y distintos idiomas coinciden en que una voz así hacía mucho que no se escuchaba. Los entendidos manifiestan que puede alcanzar un rango vocal de ocho octavas y siete semitonos; diversas fuentes aseguran que en vivo con la canción Stranger ha alcanzado un C2 y mantenido una F5 durante 19,5 segundos; y un D8 con Unforgettable Day, capacidades técnicas a las que Dimash resta importancia alegando que lo fundamental es transmitir emoción para conectar con el público, que lo que más desea es mostrar sus sentimientos como regalo a la audiencia.
Su nombre real es Dinmuhammed Qanatuly Qudaibergen y se le conoce profesionalmente como Dimash Kudaibergen o Dimash Qudaibergen. Nació en Aktobé, Kazajistán, el 24 de mayo de 1994. Sus padres son también reconocidos cantantes y músicos con una amplia carrera en su país.
Dimash Qudaibergen en el panorama internacional
Dimash destaca como cantante, músico, compositor, productor musical, director, guionista y multiinstrumentista. A pesar de haberse presentado en varios concursos y espectáculos en su país natal y en otros del entorno geográfico, no fue hasta 2017 que alcanzó la fama internacional cuando quedó en segundo lugar del concurso I am the Singer de Hunan TV, en China. Fue el competidor más joven, 22 años, pero indudablemente obtuvo un extenso reconocimiento del jurado y del público desde su primera aparición con la obra SOS d’un terrien en détresse, música de Michel Berger y letra de Luc Plamondon. Desde ese día, varios millones de espectadores se convirtieron en sus fieles seguidores.

También, en ese mismo concurso se comenzó a gestar la leyenda de la controversia entre Dimash y el famoso cantante ruso Vitaliy Vladasovich Grachyov (Vitas), a quien muchos que se dedican a clasificar voces colocan inmediatamente tras Dimash en la escala de calidad vocal mundial. La supuesta polémica, de la cual no hay confirmación por ninguna de las dos partes, se dice surgió porque los productores chinos determinaron que Dimash cantara Ópera 2, composición compleja y grandiosa original de Vitas (2001), en la segunda ronda de I am the Singer.
Todo es cuestión de gustos, Vitas se luce en esta canción, pero la interpretación de Dimash es más emocional, más cálida y vibrante; crece enriquecida en cada compás y su escala vocal asciende interminablemente después de cada pausa. Esto no pasó inadvertido para los que le escucharon y muchos comentarios comparativos fueron vertidos en las redes sociales de ambos cantantes. No se sabe con certeza, pero este puede haber sido el motivo de que Dimash no volviera a cantar Ópera 2 en público.
En noviembre de 2018, el joven Dimash comenzó su colaboración con el prestigioso compositor ruso Igor Krutoy, una de las alianzas que aportaría mayor riqueza a su carrera y que se ha mantenido en estos años. Destacan Olímpico, Maidemoiselle Hyde, Love is like a dream, Love of Tired Swans, Stranger, entre otras magníficas composiciones.
Los Dears de Dimash Qudaibergen
Desde 2017, año en que realizó su primer concierto en solitario en Astaná, Kazajistán y luego en Londres (2018), Nueva York (2019), Rusia (2019), Ucrania (2020), etc., Dimash ha visto cómo se venden en solo dos horas todas las entradas a grandes espacios que pueden admitir hasta 30 mil personas. Este enorme reconocimiento no solo se debe a sus indiscutibles dotes vocales, profesionalidad y carisma, sino también a un movimiento que le ha sido fiel desde sus presentaciones iniciales y que ha ido creciendo y madurando a través de estos años: los Dears, a quienes otros artistas llaman fans o seguidores.
Dimash decidió llamarles Dears (queridos) para demostrar su agradecimiento y respeto a quienes le admiran sin reservas y le acompañan a sus presentaciones, no importa en el país que tengan lugar. En Nueva York (2019), en el centro Barklays, disfrutaron de sus interpretaciones 19 mil personas de 54 países. Pero sus grandes records los ha logrado en su país natal, Kazajistán: en Astaná, 40 mil personas de 64 países fueron a su concierto en 2019 y 35 mil de 68 países le escucharon en vivo y corearon sus canciones en Almaty (2022).
Los Dears se han nucleado por países y se comunican para realizar acciones con los objetivos de a Dimash se le reconozca en todo el mundo y se organicen conciertos más allá de las fronteras asiáticas. Diseñadores de moda se inspiran en él para crear sus colecciones, pintores realizan obras con idílicos escenarios de sus melodías y todos están al tanto de lo que acontece en el «mundo Dimash» para apoyarle si así lo creen necesario. Hasta han logrado que variedades de flores y árboles y una estrella del firmamento lleven su nombre.
Naturaleza profesional y humana de Dimash
La voz de Dimash Qudaibergen es el principal instrumento por el que se le reconoce. Su voz se ha clasificado como de barítono ligero y sopranista tenor y sus obras abarcan varios géneros y estilos musicales: pop; fusión; música tradicional y world music. También domina el piano, la guitarra, la batería, la marimba y el dombra (instrumento de dos cuerdas muy popular en Asia Central). Sus canciones se pueden escuchar en 17 idiomas: kazajo, ruso, inglés, chino-mandarín, italiano, francés, español, alemán, serbio, turco, ucraniano, kirguís, japonés, armenio, árabe, uzbeko y cantonés.

Es un activista contra la guerra y a favor de la hermandad entre los seres humanos, no importa de qué nación provengan ni qué religión profesen. Este es uno de los atributos que aseguran la participación de tantos Dears en sus conciertos, a lo cual se adicionan la expresión luminosa de su rostro y su capacidad de acariciar el alma en cada interpretación.
Toda nueva composición que elabora o actuación que ejecuta demuestran su inagotable potencial creativo. Solo hay que echar un vistazo a su obra para descubrir que continuamente asombra y estimula. Cuando canta, sus canciones van creciendo y adoptando diferentes matices; cada versión es distinta según el contexto y sus emociones quedan expuestas y contagian a quienes le escuchan.
Dimash Quidarbergen es un cantante de conciertos. Mucho se disfrutan sus vídeos oficiales, pero sus actuaciones en vivo son insuperables, cada una se vuelve una fiesta. No importa si interpreta canciones ya conocidas, porque en todas las ocasiones parecen nuevas y son un espectáculo en sí mismas. A lo que se agrega su inagotable dinamismo; Dimash posee la capacidad de provocar una alta vibración en su público cuando sube a un escenario.
Un Dimash que evoluciona
En su concierto en Hong Kong de diciembre 2023 estrenó dos composiciones musicales de su autoría: Smoke y When I’ve got you, ambas con letra de Candice Kelly y arreglos de Dmytro Gordon. Las versiones en vídeo de sus creaciones son verdaderos cortometrajes, pero en este último en particular hay signos de continuidad y ruptura. En él encontramos a un Dimash que sigue incansable en su búsqueda de la unidad en la diversidad, en la cual se divierte y nos divierte con la fusión de estilos musicales, su respeto por todas las culturas, lenguas, religiones y aspectos de la vida humana, pero se atreve a dar un paso hacia lo sobrenatural sin inmutarse.
Se le ve cómodo en la piel de un vampiro, aunque sabe cómo dejarnos pistas para que encontremos allí mismo su ternura infinita, de la misma forma que le vemos expresar el amor por su familia y amigos y el agradecimiento a quienes le admiran.
No dejo de pensar que Dimash recompone a cada paso la mitológica Torre de Babel que al ser destruida provocó la dispersión de los pueblos por toda la tierra. No importa el lugar de procedencia, ni dónde se habite: el lugar de encuentro y unión es el inmenso arte de este ser humano que devuelve al mundo un poco del corazón que ha perdido en estos tiempos.
Foto de portada: Dimash Qudaibergen interpretando SOS d’un terrien en détresse en homenaje a su amigo Denis Ten. Concierto Kinetic Voice (2019), Kazajistán | Ospan Alí.